Un país tan "atormentado" por los grupos armados al margen de la Ley, además de un presidente de ultra-derecha una firme decisión de acabar con los de izquierda a cualquier precio y cuya alineación incondicional al norte compromete los interesés de la nación.
A esto se le agrega una población que ha vivido en el miedo durante casi medio siglo, y que con poca memoria ha visto frustrada la solución negociada al conflicto, asimismo sumida en una gran ignorancia anhela una dictadura que acabe la guerra.
Mas lo que nunca esperaban era que el alcalde de Bogotá, siendo de un partido de izquierda, estuviera haciendo un muy importante paso para la política colombiana. Bajo su lema "Bogotá sin indiferencia" sus prioridades siempre han sido la educación y la alimentación de los más olvidados en la capital, además de una serie de eventos culturales nunca antes visto en la capital como encuentros y conciertos étnicos. Lo más interesante del punto es que la élite Bogotana no puede quejarse ya que la tasa de homicidios ha bajado en un 28%, cosa nunca antes vista y menos esperada de un gobierno de Izquierda.
La Izquierda ha sido criticada, odiada, y suprimida en este país, miles de hombres han muerto por ser de la oposición pero ahora en Colombia, aún con demagogo de ultra-derecha como presidente, la izquierda desde el centro en la capital le muestra a la oligarquia que se puede enfocarse resolver la pobreza y la inequidad, sin dejar aún lado su tan preciada seguridad.